viernes, 11 de mayo de 2007

Abril aguas mil...

En efecto mis queridos amigos, así fue abril, noches frías, mañanas nubladas, al medio día podíamos ver al sol apurado por abrigarse del frió que hacia en la serranía ecuatoriana y en las tardes... pues volvía la lluvia, para nuevamente iniciar el ciclo que les acabo de contar.

Si procuramos ver las cosas -que pasan en esta vida- por el lado amable, esto de la lluvia, del crudo invierno, es bueno en muchos sentidos. Las montañas se cargan de nieve, los campos se fortalecen con el aguas, en definitiva el agua es vida y es bueno que llueva.

Pero -y aquí viene el pero de todo esto- para nosotros abril fue un mes demasiado largo, largo en cuestión de papeleos, de tramites, de pagos, de ventas, de cobros, de ir de aquí para allá resolviendo problemitas, todos estos relacionados con la expedición, que sumado al mal clima que muchas veces no nos permitio seguir nuestro entrenamiento regular, provocó un pequeño bajón en nuestro ánimos y un cambio en nuestro carácter -sobre todo a mi (JOse) que soy un poco cascarrabias-.


Abril a quedado atrás, algo dentro de mi me decía que mayo se venia con buenas vibras y así se lo siente, los papeleos han disminuido, el clima va cambiando, no deja de llover -que en parte es bueno- pero por lo menos nos estamos dando tiempo para retomar los entrenamientos. Hemos vuelto a la montaña y que mejor manera que con una cumbre bien luchada del Chimborazo junto a nuestro gran amigo Ramiro, que mas podemos pedir.

Pienso y me digo a mi mismo, quizás abril fue una prueba que debíamos pasar, quizás todas las fuerzas del universo confabularon y nos plantearon está prueba y viendo como se perfilan los próximo meses, creo que cumplimos y la pasamos, eso es lo que siento en mi adentros. Me queda una lección de todo esto "tomar siempre las cosas con calma, porque después de la tormenta siempre sale el sol". Como me diría mi mamá, “paciencia padresito”.